El fabricante chino de teléfonos inteligentes Vivo ha presentado una patente que podría ser la mayor innovación en teléfonos inteligentes hasta la fecha. La patente, de la que informó por primera vez  LetsGoDigital, detalla una cámara voladora y parece que el módulo de la cámara volará fuera del cuerpo del teléfono, como un dron miniatura. El módulo, contiene cuatro hélices y dos cámaras (con opción a colocar cuatro), puede salir de la parte inferior del teléfono y cuenta con tres sensores de proximidad y un sensor de infrarrojos. También cuenta con su propia batería, que presumiblemente está pensada para ayudar a mantenerlo a flote.

Al parecer, el soporte de montaje también alberga un sensor de huellas dactilares integrado, y puede separarse del sistema de cámaras. La patente no lo aclara, pero es de suponer que Vivo utilizará el sensor de huellas dactilares para autentificar el sistema de cámaras, de modo que cada cámara pueda ser asignada a un solo teléfono.

Además, parece que la cámara va a tener la capacidad de cambiar de posición en el aire mientras graba. Esto hace que sea algo similar a las cámaras de los drones que se utilizan popularmente para grabar vídeos y películas hoy en día. Por supuesto, un smartphone probablemente no tendrá la misma calidad de sensores, pero esto podría dar a Vivo mucha más libertad en términos de cómo produce su software. El campo de visión general de una cámara puede ser mucho más eficaz cuando no se limita a la parte trasera de un smartphone. El informe dice que la cámara de Vivo también podría ser compatible con Air Gestures.

El sistema de cámaras de los smartphones ha sido un punto de innovación desde hace bastantes años. Vivo llegó a un acuerdo con Carl Zeiss el año pasado, en un esfuerzo por aportar más valor a sus sistemas de cámara. El smartphone Vivo X50 Pro de la compañía, y su sucesor, han recibido buenos comentarios por sus sistemas de cámara. Sin embargo, una cámara voladora sería una novedad en el sector. ¿Necesaria?, Probablemente no, pero si llamativa.

Lo que también importa es el costo que supone la producción de un sistema de este tipo. Si Vivo tiene que comprometer la calidad de los sensores y el software para dar cabida al aspecto de "vuelo", podría deshacer toda la propuesta de valor. Por supuesto, un sistema tan nuevo como éste también tendrá una curva de aprendizaje para el usuario, y tendremos que averiguar cómo resulta en la ejecución.